domingo, 10 de abril de 2011

Amigo, a pedir a la puerta de tu mansión

Quiero saber dónde está la gente necesitada.
De verdad, estoy encantada de ayudaros a todos y cada uno de los que necesitéis mi ayuda, no tengáis para comer o necesitéis ayuda urgente.

Pero no me vaciléis con tonterías.

El viernes, cuando volvía de clase, ya era casi la hora de comer. Pensé qué tenía en casa. Huevos y una col.
Así que decidí parar a comprar algo de comer.
Compré un rollito de primavera de los pequeños y un kebap.

Cuando iba para casa me abarcó una mujer que estaba pidiendo.
-          Dame dinero, por favor, que no tengo para comer.
-          Emmm.
Justo me dí cuenta de que llevaba en la mano la bolsa con la comida. Le ofrecí el kebap.
-          Toma, lo acabo de comprar.
-          ¿No tienes dinero?
-          Mmm…no. Pero toma el kebap, no me importa.
-          No, no, entonces no.

Se apartó de mi vista rápidamente para lanzarse a pedir a otra mujer que iba detrás mía.

Tócate las narices. Os podéis imaginar la cara de gilipollas que se me quedó.

Un par de horas más tarde iba de camino a la estación de autobuses.
Otro hombre me pidió dinero allí.

-          Perdona, me puedes dar, que no me queda para pagar el billete…

Acababa de darme la vuelta tras comprar mi billete en la taquilla, así que le dí los 30 céntimos que llevaba en la mano.
Los miró, me miró y se fue sin mediar palabra.

Y ante estas cosas me digo: soy buena, pero no tonta.
¿Qué pasará cuando alguien que realmente lo necesite para vivir me pida?
¿Tienen que pagar ellos por estos dos aprovechados con los que me encontré?

El mundo no es injusto. Los injustos somos nosotros.
El mundo es un lugar precioso. Somos nosotros los que lo contaminamos.
El mundo es….lo que se nos da tan bien destrozar.








No hay comentarios:

Publicar un comentario