domingo, 30 de enero de 2011

Dinero, felicidad y otras drogas

Martin Luther King dijo:
Si un hombre está llamado a barrer las calles, debería barrer las calles igual que pintaba Miguel Ángel, componía Beethoven o escribía Shakespeare. Debería limpiar las calles tan perfectamente que los moradores del cielo y de la tierra se detuvieran para decir: “Aquí vivió un barrendero que hizo bien su trabajo”.


No puedo estar más de acuerdo.
Hay a quien se le da bien ser rico y a quien se le da bien ser pobre.
Hay quien para ser feliz le basta con tener limpia la casa y hay quien para ser feliz necesita 3 deportivos en el garaje.

Y no hay ningún problema con eso.
Si el rico puede permitirse tener esos 3 deportivos, ¿por qué no los iba a tener?
 

  Hay personas a las que no se les da bien ser ricos. Y no deberían serlo, porque les acarrea infelicidad y más ansia de posesión. 
Lo que importa en esto es lo feliz que seas.




Si no eres feliz, ve y gánate tu deportivo. Pero, hay que aclarar que el pobre tiene ventaja: no necesita tanto, por lo que es más fácil hacerle feliz.

No importa si estás barriendo la acera o en la silla de una oficina.
Sé quien quieras ser. A todo el mundo se le da bien algo. Encuentra tu pasión.

Si crees que para ser feliz necesitas ser una estrella de cine, apúntate a una escuela de teatro.
Si crees que para ser feliz necesitas bajar cada semana con tus amigos a tomar una cerveza al bar de siempre, ponte la chaqueta y sal.
PERO HAZLO.

Si todos hicieramos hasta lo imposible por ser felices, si hubiese esa motivación, el mundo iría mejor. Mucho mejor. 


Y al final nos damos cuenta de que todo desemboca en el conformismo.
¿Que estamos medio bien? pues nos acomodamos en el asiento y a disfrutar del paisaje. No. No debería valer con estar medio bien. Debería existir esa ambición por mejorar, por reinventarse, por crecer.

Somos los dueños de nuestras vidas.
No nos obcequemos pensando que lo que tenemos ahora es todo lo que hay para nosotros, porque no es así. La vida no es un constante replay.

Pero hay que moverse. Las oportunidades no caen del cielo. Hay que trepar por las nubes para alcanzarlas.

jueves, 13 de enero de 2011

No confundas

No es fácil ser original. La gente con sus eternos bla bla bla y críticas apabullantes que no dejan un mínimo margen de error, puede llegar a hacerte perder la fe.

Pero ahí es donde está el verdadero genio. Sigue adelante. Nadie consigue nada sin esfuerzo. Y cuanto más esfuerzo requiere, mejor te sientes al conseguirlo.
Y si no lo consigues? Qué importa? Adelante con otras cosas!
Miles de veces me pregunto por que la gente se empeña tanto en desacreditar algo que no conocen.

De temas en los que más o menos sabemos algo, pues decimos lo que pensamos y de lo que no tenemos ni idea la mejor opción es NO OPINAR.
Con nuestras ideas lo haremos mejor o peor, serán más o menos acertadas y gustarán más o menos, pero algo sabremos.

Aunque a veces se nos escape la crítica fácil, lo ideal sería no criticar sobre lo que no conocemos.

¿Qué pensarán ahora los compañeros de colegio de Kurt Cobain cuando le acosaban diciéndole que era un inadaptado que no llegaría a nada?

Sino comprendes el arte abstracto, ¿por qué te empeñas en atacar (cuidado, he dicho atacar, no criticar) a Miró diciendo que tu sobrino de 5 años hace lo mismo en Plástica?
Estoy segura de que tu sobrino no sentía ni quería expresar lo mismo que Miró en su pintura.


Cuando Stanley Kubrick empezó, ¿cuántos cientos de personas pasaron ante él diciendo que no sabía hacer cine?

Al sacar un disco al mercado, se comprende que el artista está expuesto a las críticas, pero somos nosotros, como público, los que debemos saber diseccionar bien la obra.

Podemos criticar…constructivamente. Aprendamos a hacerlo!