Martin Luther King dijo:
Si un hombre está llamado a barrer las calles, debería barrer las calles igual que pintaba Miguel Ángel, componía Beethoven o escribía Shakespeare. Debería limpiar las calles tan perfectamente que los moradores del cielo y de la tierra se detuvieran para decir: “Aquí vivió un barrendero que hizo bien su trabajo”.
Si un hombre está llamado a barrer las calles, debería barrer las calles igual que pintaba Miguel Ángel, componía Beethoven o escribía Shakespeare. Debería limpiar las calles tan perfectamente que los moradores del cielo y de la tierra se detuvieran para decir: “Aquí vivió un barrendero que hizo bien su trabajo”.
No puedo estar más de acuerdo.
Hay a quien se le da bien ser rico y a quien se le da bien ser pobre.
Hay quien para ser feliz le basta con tener limpia la casa y hay quien para ser feliz necesita 3 deportivos en el garaje.
Y no hay ningún problema con eso.
Si el rico puede permitirse tener esos 3 deportivos, ¿por qué no los iba a tener?
Hay personas a las que no se les da bien ser ricos. Y no deberían serlo, porque les acarrea infelicidad y más ansia de posesión.
Lo que importa en esto es lo feliz que seas.
Si no eres feliz, ve y gánate tu deportivo. Pero, hay que aclarar que el pobre tiene ventaja: no necesita tanto, por lo que es más fácil hacerle feliz.
No importa si estás barriendo la acera o en la silla de una oficina.
Sé quien quieras ser. A todo el mundo se le da bien algo. Encuentra tu pasión.
Si crees que para ser feliz necesitas ser una estrella de cine, apúntate a una escuela de teatro.
Si crees que para ser feliz necesitas bajar cada semana con tus amigos a tomar una cerveza al bar de siempre, ponte la chaqueta y sal.
PERO HAZLO.
Si todos hicieramos hasta lo imposible por ser felices, si hubiese esa motivación, el mundo iría mejor. Mucho mejor.
Y al final nos damos cuenta de que todo desemboca en el conformismo.
¿Que estamos medio bien? pues nos acomodamos en el asiento y a disfrutar del paisaje. No. No debería valer con estar medio bien. Debería existir esa ambición por mejorar, por reinventarse, por crecer.
Somos los dueños de nuestras vidas.
No nos obcequemos pensando que lo que tenemos ahora es todo lo que hay para nosotros, porque no es así. La vida no es un constante replay.
Pero hay que moverse. Las oportunidades no caen del cielo. Hay que trepar por las nubes para alcanzarlas.



